Una década para transformar Internet.
Por mucho que insistan los proverbios en adiestrar a la ciudadanía para que viva el presente, no dejamos de pensar en el futuro.
Es importante tenerlo en cuenta, puesto que será el lugar en el que nos
estrechemos la mano. En unos pocos años la sociedad y la economía dejarán de
existir tal y como la conocemos. Gran parte de esa transformación se deberá a la tecnología. Y a internet como
correa de transmisión de nuevas oportunidades, negocios y formas de
conocimiento.
El objetivo es cambiar la concepción inicial que existe sobre internet. En su nacimiento se basó en texto
plano e imagen. Desde hace relativamente poco se han potenciado los contenidos
audiovisuales y, de ahora en adelante, se abrirán nuevos y ambiciosos frentes,
según los proyectos en los que trabajan diferentes empresas. Las firmas
tecnológicas se han marcado 2020 como el despegue de las redes 5G, tecnología pensada para
acelerar la llamada era del «Internet de las Cosas» que propone una mutación de
los objetos cotidianos en aparatos y objetos inteligentes capaces de «hablar»
entre ellos y anticiparse a las peticiones de los seres humanos. Parece algo
descabellado, pero además de esta visión se espera un cambio social auspiciado
por un nuevo concepto de
internet basado en distintas formas de consumo, amplias transferencias de datos
en un planeta hiperconectado.
Empresas como Facebook, que recientemente celebraba su
conferencia de desarrolladores, ya trabaja a diez años vista. Después de
permanecer doce años en la cresta de la ola, se dispone a dejar atrás su
principal negocio, las redes sociales, para adentrarse en un terreno
inexplorado en en el que internet caminará en varias direcciones: mayor
conectividad, inteligencia artificial y realidad virtual.
Te hablará como un
amigo
«Creemos que deberías enviar mensajes a una empresa
de la misma forma que lo haces a un amigo». Es la visión de Mark Zuckerberg, quien ha
decidido apostar por los llamados «chatbots» o asistentes virtuales
en su aplicación de chat Messenger en un giro hacia la conversación como
herramienta profesional. «No conozco a nadie a quien le guste hablar por
teléfono con una empresa y tampoco que tenga que instalar una aplicación cada
vez que tiene que usar algo», subraya el fundador de Facebook.
No es la única compañía que trabaja en este tipo de
aplicaciones conversacionales basadas en texto e inteligencia artificial. Microsoft ha
apostado por este tipo de «bots» que intentan replicar una conversación humana.
Aunque su comportamiento aún es difuso y errático, «los usuarios robóticos son
las nuevas aplicaciones móviles», en opinión del director general de la
firma de Redmond (EE.UU.), Satya Nadella.
Además de texto, otros de
los campos de experimentación para lograr una verdadera interacción entre el
hombre y la máquina se encuentran en una combinación con la voz, es decir, el
audio, para lograr mejores resultados. Será predictivo. Aunque ya es posible en cierto modo
que los servicios de internet devuelvan información antes de que la solicite el
usuario, en un futuro se anticipará hasta el punto que, desde un ordenador o
dispositivo, reconocerá el estado de ánimo. La inteligencia artificial aplicada
a este entorno permitirá, según el cofundador de Apple, Steve Wozniak, representar a una
persona real que hablará como un amigo.
Realidad virtual y aumentada para todos
Precisamente, hacia ese entorno ha
comenzado a explorar Facebook. Si se cumplen los pronósticos de Zuckerberg, en
diez años las personas consumirán contenido digital a través de las tecnologías
de realidad virtual y aumentada. Internet será así más
inmersivo e interactivo. La línea entre lo real y lo imaginario se borrará.
«Este año, cuando mi hija Max dé
sus primeros pasos, espero poder grabarla en 360 grados para compartirlo de la
manera más realista posible», dijo.
¿La muerte del dinero físico?
Los sistemas de pago por móvil, que ya
experimentan desde entidades bancarias como BBVA o La Caixa, así como empresas
surgidas de la esfera de la tecnología como Samsung y Apple, serán muy
populares a corto plazo, según diversos estudios consultados por este diario. El teléfono móvil inteligente será la principal vía para realizar
transferencias. Y el dinero físico está condenado a perder
influencia en el internet del futuro. Se habla también de modelos como el Bitcoin, la moneda virtual. Tal vez se
denomine de otra manera en el futuro, pero los expertos creen que su filosofía
persistirá. La gestión y emisión de divisas virtuales basadas en una tecnología
«peer-to-peer» (p2p, de intercambio de archivos) está dispuesta a cuajar en un
sistema bancario que tiende puentes hacia su transformación digital.
El video «streaming»
A las empresas del sector les preocupa
(y les interesa) que las conexiones sean más rápidas para que sus negocios
fluyan como la seda. Nos preparamos para una explosión de los contenidos
audiovisuales. El video marcará la
pauta. Facebook y Twitter, conscientes de este desafío, han
abierto sus servicios de retransmisión en «streaming», mientras plataformas de
video como Netflix se han hecho fuertes con un catálogo de películas que se
descargan automáticamente. Reed Hastings,
fundador del videoclub online, recalca la importancia de las conexiones y la televisión digital.«Internet
será tan importante como la electricidad», sostiene.
Un planeta conectado
Según varios informes, en el año 2020 habrá 5.000 millones de personas conectadas. Para
hacernos una idea de su alcance: actualmente se estiman unos 3.000 millones de
usuarios, por lo que la cifra casi se duplicará. Esta tendencia hará que la
gran mayoría de la población mundial tenga acceso a internet en alguna de sus
formas, siendo los países en desarrollo los que protagonizarán el mayor
crecimiento. Para acelerar ese futuro que promulgan las empresas, se requiere
de conexiones más eficientes. Y, sobre todo, de un planeta absolutamente
conectado. La pelea tiene a dos luchadores fuertes. Facebook y Google lideran sendos
proyectos para lograr lo imposible, que zonas rurales se sumerjan en el
conocimiento virtual.
Dos empresas, dos proyectos
distintos, pero con un fin común. En el primer caso, la solución se encuentra
en una flota de aviones no tripulados manejados por energía solar que,
conectados por rayos láser, actuarán a modo de «router» alado de cara a
transferir a las regiones el acceso necesario. También es otra de las
prioridades del gigante de las búsquedas, aunque su propuesta, Project Loon, se
centra en globos aerostáticos, y ya en pruebas desde hace tres años. El mundo
se prepara, en ese sentido, para comenzar a adentrarse en la era del ZettaByte,
es decir, cuando se moverá un billón de gigabytes (GB) de tráfico de internet
en todo el año. Así que solo hace falta imaginarse una cifra: el «Internet de
las Cosas» generará unos 400 zettabytes de datos en 2019, según un informe de la firma
Cisco.
Internet será inalámbrico
Se plantea un gran desafío: enterrar parte de la inversión en soterrar y desplegar cables.
Internet será inalámbrico y aprovechará la infraestructura pública. Hoy es
común disponer de WiFi. El futuro podría utilizar la infraestructura doméstica
para optimizar recursos. La respuesta serán las redes LiFi, una tecnología de transmisión de
datos bidireccional más rápida que el óptico WiFi que podría revolucionar las
comunicaciones móviles y que pretende transmitir datos a través de la
iluminación LED.
Apple puede
atreverse. Incorporaría esta tecnología en su próximo iPhone, que podría presentarse en otoño si se cumplen los
pronósticos. Los planes de
Facebook son ambiciosos. Zuckerberg ha presentado dos proyectos, Terragraph y Aries. El primero apuesta
por miniantenas instaladas en un radio de 200 metros de la infraestructura
pública. El segundo consiste en una estación de 96 antenas que aumentaría el
alcance de la transmisión.
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Noticia publicada por ABC 2 de Mayo de 2016








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